-Todo bien?- dijo Alan
-Sí, todo bien- dijo Ilusión y agregró un- gracias- que se superpuso con una nueva pregunta de Alan.
-Cómo?- quiso saber Ilusión
-Se estaba cayendo?- dijo Alan, muy claro
-No...- dudó Ilusión si contarle, apenas veía dos figuras humanas en la luz difusa
del atardecer- ...es que quería abrazar un árbol.
-Pensé que se estaba cayendo...- reflexióno Alan
-Así probás la energía del Árbol- dibujó esas palabras Amarillo, que hasta ese momento había estado callado.
-Probar la energía del árbol...- se quedó pensando Ilusión y siguió caminando.
Pero claro, si antes Ilusión pensaba qué cocinar para cinco personas y le compró verduras a un almacenero sordo.
Más tarde desapareció del mundo real, le mintió a un tero y se durmió en el bosque.
Le gustaba tanto dormir porque era cuando estaba más conciente; sólo tenía ráfagas de despertarse durante el día cuando miraba un insecto o tocaba la Tierra.
Ilusión despertó de la gran siesta. Notó que los árboles seguían igual y, al entrelazar ala realidad, cayó en la cuenta que Amarillo seguía hipnotizado con los colores. Ella sabía que desdé ese momento no lo vería nunca más.
Ilusión vio la Luna, las pupilas se le agrandaron. Cuando estuvo indecisa escribió en la tierra seca "lo más lindo del mundo es la luna. Oh luna que no eres de este mundo"
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